Las rocas son mis aliadas
y el miedo mi enfermedad.
No tengo dios ni patria.
La nieve me intenta cortar la piel
cada vez que me acaricia.
El viento me insulta,
me dice: <<perdedor, vuelve a tu casa>>
Hace tiempo que no puedo ver,
pues, la niebla me ciega.
La luna escucha nuestros cantos
y su luz era la única
que podíamos desear.
Ya no me acuerdo del calor del sol.
El fuego, es nuestro único temor.

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